CUTBERTO PÉREZ: EL TROMPETISTA DE OJINAGA QUE CONQUISTÓ EL MUNDO DEL MARIACHI

Cutberto Pérez convirtió su trompeta en una carta de presentación del mariachi mexicano y trabajó junto a artistas como Lola Beltrán, Lucero y Luis Miguel.
Desde Ojinaga, Chihuahua, hasta los escenarios internacionales, Cutberto Pérez Muñoz construyó una trayectoria que lo llevó a convertirse en uno de los nombres destacados del mariachi mexicano. Como trompetista, director y arreglista, hizo de su instrumento una de las señas particulares de una agrupación que todavía lleva su nombre.
Aunque su carrera se desarrolló principalmente en la Ciudad de México, sus raíces estaban en Chihuahua. Cutberto Pérez nació en Ojinaga y llegó a la capital del país cuando tenía apenas 18 años, en busca de una oportunidad para desarrollar su carrera musical. Décadas después, su nombre estaría asociado con uno de los mariachis mexicanos de mayor proyección internacional.
De Ojinaga a los escenarios de México
Pérez comenzó a abrirse camino en el mundo del mariachi durante la segunda mitad del siglo XX. Uno de los capítulos importantes de sus primeros años fue su participación en el Mariachi Perla, agrupación en la que se desempeñó como director musical y que estuvo vinculada con el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.
Su trabajo junto a Amalia Hernández le permitió participar en espectáculos y giras internacionales. Durante aproximadamente dos décadas estuvo relacionado con aquella agrupación, experiencia que contribuyó a consolidar su prestigio como músico y director.
Pero Pérez tenía un proyecto propio. En octubre de 1980 fundó el Mariachi 2000, en la Plaza de Garibaldi de la Ciudad de México, con la intención de llevar la música mexicana a públicos de otros países. El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura señala que la agrupación destacó desde sus comienzos por un sonido particular, especialmente por el protagonismo de las trompetas.
Una trompeta con sello propio
La trompeta era mucho más que un instrumento para Cutberto Pérez: se convirtió en parte fundamental de su identidad artística. El INBAL describe precisamente el sonido característico de la trompeta como uno de los elementos distintivos del Mariachi 2000.
La agrupación pronto comenzó a presentarse en programas musicales, centros nocturnos y escenarios dentro y fuera de México. Con el tiempo, el Mariachi 2000 realizó presentaciones en Europa, Asia, América Latina y Estados Unidos, llevando consigo una interpretación de la música mexicana que combinaba la tradición del mariachi con una personalidad propia.
Su trayectoria también estuvo ligada a algunos de los nombres más conocidos de la música mexicana. Cutberto Pérez trabajó con artistas como Lola Beltrán, Lucero, Aída Cuevas y Amalia Hernández, además de colaborar con Luis Miguel.
Un chihuahuense que nunca olvidó Ojinaga
Hay un detalle particularmente significativo en la historia de Pérez. Su vínculo con su tierra natal no terminó cuando dejó Chihuahua.
Tras su fallecimiento, su familia señaló que sus restos serían trasladados a Chihuahua porque esa había sido su voluntad. El músico pidió que sus cenizas fueran depositadas en el río de Ojinaga, una última conexión con la ciudad donde había nacido.
Cutberto Pérez murió en enero de 2002, a los 55 años, después de enfrentar complicaciones de salud. Su partida ocurrió cuando todavía tenía proyectos profesionales: estaba previsto que el Mariachi 2000 iniciara una gira con Luis Miguel pocos días después.
El Mariachi 2000 continúa con su nombre
La muerte de su fundador no significó el final del proyecto. El Mariachi 2000 de Cutberto Pérez continúa presentándose y conservando el nombre del músico ojinaguense.
La agrupación ha mantenido actividad en escenarios nacionales e internacionales y ha participado incluso en proyectos que combinan el mariachi con la música sinfónica. En años recientes ha colaborado con la Orquesta Sinfónica Nacional en conciertos y arreglos que llevan la música tradicional mexicana a formatos orquestales.
Su discografía también mantiene viva la referencia a Chihuahua. Entre sus grabaciones aparece incluso una pieza titulada “Ojinaga”, incluida en un álbum del Mariachi 2000 de Cutberto Pérez.
Así, la historia de Cutberto Pérez puede leerse como la de un músico que salió de una ciudad fronteriza de Chihuahua para conquistar uno de los escenarios más emblemáticos de la música mexicana. De Ojinaga a Garibaldi y de ahí al mundo, su trompeta terminó formando parte de una tradición que todavía resuena mucho después de su muerte.


