El Partido Demócrata recuperó el control del Senado de Estados Unidos tras arrebatar a los republicanos escaños en Iowa, Ohio, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Kansas y Texas, resultado que representa un revés para Donald Trump y permitirá a la oposición aumentar su influencia y supervisión sobre el gobierno federal.
La victoria en el Senado se produjo después de que los demócratas consiguieran cinco escaños adicionales, con triunfos en estados que habían permanecido bajo representación republicana. Entre las contiendas más relevantes estuvieron las de James Talarico en Texas, Sherrod Brown en Ohio y Annie Andrews en Carolina del Sur.
En la Cámara de Representantes, los demócratas también avanzaron al obtener varios distritos que estaban en manos republicanas.
vvEl presidente Donald Trump reaccionó a los primeros resultados desfavorables para su partido mediante un mensaje publicado en su red social Truth Social, donde aseguró que los republicanos habrían conseguido una victoria contundente si él hubiera aparecido en las boletas electorales.
«No aparecía en la boleta electoral y, si hubiera estado, ¡habríamos ganado por una victoria aplastante!», escribió el mandatario.
Posteriormente, en declaraciones a The New York Times, Trump afirmó que aceptaba los resultados y manifestó su disposición a trabajar con los demócratas, ahora que recuperaron el control del Senado.
En las elecciones intermedias de este 3 de noviembre se renovaron los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 escaños del Senado, además de las gubernaturas de 36 estados y cientos de cargos estatales y locales.
El resultado modifica el equilibrio político en Washington durante los últimos dos años de la administración Trump, pues el control demócrata del Senado permitirá al partido tener mayor influencia en la agenda legislativa, las confirmaciones de funcionarios y la supervisión del gobierno federal.