VETERANO DEPORTADO TIENE UNA ‘LUZ DE ESPERANZA’

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La certificación de su estado de salud en Tijuana pudiera acarrearle el pago de beneficios

Desde que el sargento Iván Ocón causó baja honorable del Army en el 2004, él no había tenido contacto con la Oficina de Asuntos de Veteranos (Veterans Affairs), mucho menos después de ser deportado en el 2016.

 

Sin embargo, una luz de esperanza apareció en su caso cuando Ocón fue citado a las instalaciones que el VA tiene en Tijuana, en territorio mexicano, para ser examinado médicamente y poder establecer así una compensación que por ley deben recibir los veteranos que sufrieron lesiones estando en servicio.

 

“Tuve que venir a Tijuana por mis exámenes de Compensación y Pensión en las instalaciones del VA… para hacerme un examen médico general y por cualquier lesión relacionada con el servicio que presté”, dijo Ocón, quien además de tener lesiones en rodillas, tobillos y otras menores, también tuvo que someterse a un examen del oído y otro para detectar lesiones traumáticas en el cerebro.

 

“Sufrí una caída que me dejó inconsciente por 5 minutos durante un entrenamiento de asalto aéreo, y esto me ha traído efectos colaterales, y síntomas recurrentes que me afectan hasta ahora”, sostuvo el veterano que ahora reside en Ciudad Juárez desde su deportación.

 

Desde que dejó el servicio Ocón no había tenido contacto con el VA, y su viaje a Tijuana, los exámenes y entrevistas le dan confianza al veterano de seguir adelante en su lucha por regresar a casa.

 

“Esta es la primera vez que me ve el VA, sin embargo esto no necesariamente va a ayudarme en el aspecto migratorio, pero sin duda la compensación va a servir, ellos tienen mi historial médico de cuando estuve en servicio y eso va a ayudar.

 

Después de 7 años de servicio Ocón regresó a Las Cruces, Nuevo México, donde creció después de obtener la residencia permanente.

 

Sin embargo fue encarcelado por un delito que no cometió, pero tras las investigaciones se le acusó de encubrir a un familiar acusado de secuestro, algo que no se le comprobó y pese a eso tuvo que cumplir una condena de 10 años en prisión.

 

Tras su liberación agentes del ICE (Servicio de Inmigración y de Aduanas de Estados Unidos) lo esperaban para iniciar su proceso de deportación, y tras 10 meses en la cortes Ocón agotó sus recursos y tuvo que aceptar ser deportado.

 

“Me encontré en una Corte enfrentando cargos federales, en el juicio de ‘Iván Ocón contra los Estados Unidos’, algo que me parece injusto porque yo no hice nada contra mi país”, sostuvo el actual codirector de la Casa de Apoyo a Veteranos Deportados de Ciudad Juárez.

 

Al retornar a su ciudad natal, Ocón encontró en la talabartería (oficio que aprendió encarcelado) una forma de sobrellevar sus gastos en una ciudad desconocida, pero el activismo para regresar al país que defendió con su vida le ha dado el impulso necesario de seguir adelante en situaciones adversas.

 

“Sigo, al igual que mis compañeros, buscando la manera de regresar por la vía legal a los Estados Unidos, ya que aunque mi entrenamiento me permitiría escalar un muro y cruzar, en realidad eso no es lo que pretendo, quiero llegar de nuevo a casa y con mi familia siendo repatriado y vivir en paz”, afirmó Ocón.

 

Tras cumplir con sus exámenes y entrevistas, el veterano se dio el tiempo de visitar el muro fronterizo en las playas de Tijuana, y escribir su nombre y el de 32 veteranos deportados que siguen en la lucha para regresar a casa por las vías legales, a pesar de permanecer deportados en Haití, República Dominicana y en diferentes ciudades de México.