EJÉRCITO DESVIÓ RECURSOS CON EMPRESAS FANTASMAS EN SEXENIO DE EPN AL CONSTRUIR OBRAS DEL SAT

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-EL MAYOR DESVIO DE RECURSOS SE REGISTRO EN LA ADUANA DE OJINAGA POR 165.9 MILLONES DE PESOS

El SAT justificó el otorgamiento de obras al ejército porque el crimen organizado dificultaba la ejecución de las trabajos contratados con empresas privadas.

La Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena) participó en el plan de modernización de aduanas más importantes durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Para la renovación y construcción de nuevas instalaciones aduaneras, cuyo objetivo era mejorar la operación aduanera y el comercio exterior en el país, la Sedena empleó 11 empresas fantasma, con las que desvió 385.1 millones de pesos, según una investigación del diario El País.

Entre marzo 2013 y noviembre 2018, la Sedena firmó 30 convenios de colaboración con la Administración General de Aduanas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de los que no se conocían detalles, debido a que se mantendrían como clasificados por 12 años, alegando motivos de “seguridad nacional”.

El SAT le otorgó el convenio de las obras a la Sedena, argumentando que el crimen organizado dificultaba la ejecución de los trabajos contratados con empresas privadas con motivo del proyecto de modificación de aduanas.

Ahora se conocen los detalles de las obras debido a una solicitud del diario español ante el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (INAI).

El ejército contrató empresas fantasmas para realizar las obras

Los recursos para esas obras provienen del Fideicomiso para Programas de Mejoramientos de los Medios de Informática y Control de las Autoridades Aduaneras (Fidemica). El ejército era el encargado de las contrataciones que se requerían para llevar a cabo las obras en cuya realización hizo decenas de subcontrataciones de empresas.

De acuerdo con la documentación proporcionada por la Administración General del SAT se informó que la Sedena contrató 11 empresas, que posteriormente, en 2019, el propio SAT declaró como empresas simuladoras.

Las 11 empresas facturaron bienes y servicios a la razón social de la Sedena para las obras en las aduanas de Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Nuevo León, Baja California y Chiapas.

El País buscó a la Sedena y al SAT para saber si se había iniciado una investigación por el uso de las 11 empresas fantasmas en los proyectos de las aduanas, pero el medio no tuvo respuesta.

Montos desviados a las empresas fantasmas

En agosto de 2015, el SAT encomendó a la Sedena la ampliación de las aduanas de Ojinaga, Chihuahua. El precio reportado de las obras sería de 342 millones de pesos, sin embargo, se emitieron 88 facturas falsas de la empresa Ramón René Lara Marín por 48.4% del monto total, es decir, 165.9 millones de pesos del presupuesto asignado.

Para el proyecto de reordenamiento integral de la aduana del puente internacional Zaragoza, Ciudad Juárez, en 2014 se contó con un presupuesto de 260.1 millones de pesos, pero la Sedena entregó a la empresa Lara Marín 103.1 millones de pesos, el 40% del presupuesto total.

De acuerdo con El País Lara Marín no estaba inscrito en el padrón de contratistas de la Sedena, sin embargo, fue el subcontratista que más recursos recibió por los convenios: 269.1 millones de pesos de septiembre de 2014 a diciembre de 2016. Para febrero del 2019, el SAT lo incluyó a la lista.

Entre 2013 y 2014 se inició la segunda etapa del del programa de fortalecimiento de la frontera sur en Catazajá, Chiapas. El presupuesto para el proyecto fue de 314.3 millones de pesos, de los que el 28% se destinó a la empresa “Comercializadora del Valle Central”, encargada de la colocación de canceles de aluminio, detallado de anaqueles y la instalación de muebles de madera.

Para el proyecto de remodelación y equipamiento de alojamientos para los oficiales de comercio exterior adscritos a la Aduana Colombia, en Anáhuac, Nuevo León, con un presupuesto de 24.847 millones de pesos, de los cuales 3.018 millones de pesos fueron a dar a la empresa fantasma Estrucxa.

La misma empresa participó en la construcción de alojamientos en los puentes I y II de la aduana de Nuevo Laredo, en Tamaulipas. En este caso recibió 3 millones de pesos por la venta de camas, persianas y juegos de ropa.