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XALAPA, Ver. (proceso.com.mx).- Tras casi seis meses prófugo de la justicia, el gobernador priista Javier Duarte de Ochoa fue aprehendido la tarde de este sábado en Guatemala, por la Procuraduría General de la República (PGR).

A través de Twitter, la PGR confirmó la detención del exgobernador de Veracruz durante el periodo 2010-2016, cargo que dejó inconcluso al pedir licencia el pasado 12 de octubre en medio de severos cuestionamientos. Una semana después la Agencia de Investigación Criminal (AIC) emitió una orden de aprehensión.

En un comunicado, la PGR señaló que Duarte fue localizado y detenido en el municipio de Panajachel, departamento de Sololá, y es requerido por la justicia mexicana por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de Delincuencia Organizada y Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.

Duarte de Ochoa deberá ser presentado en audiencia ante la autoridad judicial guatemalteca competente, quien le informará que se encuentra retenido con fines de extradición a petición del gobierno de México.

Por ello, la PGR pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores que, por vía diplomática, se presentara la solicitud de detención provisional con fines de extradición del exgobernador al Ministerio de Relaciones Exteriores guatemalteco este 15 de abril.

De conformidad con los tratados internacionales aplicables, se solicitó la colaboración de la Fiscalía General de la República de Guatemala, y se realizó el operativo para la captura de Javier Duarte de Ochoa en conjunto con la Policía Nacional Civil por conducto de su división de policía internacional, Interpol en Guatemala.

En atención a la solicitud de detención provisional presentada por el gobierno de México al de la República de Guatemala, el Juez Primero de Primera Instancia Penal de Guatemala libró en audiencia privada una orden de detención provisional con fines de extradición, la cual fue ejecutada hace unos momentos.

La detención del exgobernador se efectuó, según PGR, como resultado de las investigaciones realizadas por las dependencias que integran el gabinete de seguridad del gobierno de la República y con el apoyo de la Oficina Central de Interpol en Guatemala.

Conforme a las disposiciones aplicables por el tratado de extradición entre ambos países, el gobierno de México deberá presentar formalmente la solicitud de extradición del reclamado antes de que se cumpla el plazo de 60 días, contados desde hoy.

Una vez presentada dicha solicitud formal de extradición, la Fiscalía General de la República de Guatemala recibirá la documentación y la presentará ante el juez competente quien citará a audiencia para resolver en términos de la legislación de aquél país.

En el momento en el que el juez considere procedente la extradición, turnará el expediente al Ministerio de Relaciones Exteriores guatemalteco, en donde se realizará el trámite correspondiente para su entrega a las autoridades mexicanas.

El historial

La Interpol buscaba a Duarte de Ochoa en países de Centroamérica, el Caribe, Canadá y Europa, tras la detención de los exgobernadores de Sonora, Guillermo Padrés, y de Tamaulipas, Tomás Yarrington, por lo que la atención nacional se centraba sobre el exmandatario veracruzano.

Al priista Duarte se le acusa de los delitos de peculado, delincuencia organizada, desvió de recursos públicos, delitos electorales, entre otros, además de haber dejado a Veracruz sumido en la quiebra y en una severa crisis de seguridad por el asentamiento del crimen organizado, que dejó más de dos mil desaparecidos en su sexenio y una estadística oficial de siete mil homicidios dolosos.

En Veracruz, Javier Duarte despegó en política como subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) en el sexenio del priista Fidel Herrera Beltrán.

Llegó a vivir en las inmediaciones del Club de Golf de Xalapa, en una casa campestre de apenas dos plantas y cochera para dos automóviles.

Una década después, Duarte de Ochoa poseía nueve propiedades residenciales en los municipios de Boca del Río, Veracruz, Emiliano Zapata, Córdoba, y la más aparatosa: un portentoso rancho cubierto por frondosas montañas, muy cerca de la cabecera municipal de Fortín de las Flores.

Además, la PGR le investiga propiedades en Ixtapa Zihuatanejo, Estados Unidos, Europa, así como inmuebles de sus colaboradores más cercanos en Costa Rica, en Texas, Estados Unidos y en diversas provincias de España (Madrid, Bilbao, La Coruña y Cataluña, adquiridas por supuestos prestanombres), según consta en la investigación ministerial, 1135/2016 –a la que el reportero tuvo acceso-, diligencias similares que también lleva la Agencia de Investigación Criminal de la PGR.

Javier Duarte fue expulsado del PRI el pasado martes 25 de octubre, al no presentarse a una audiencia, luego que la PGR le liberara una orden de aprehensión por los delitos de peculado, lavado de dinero, desvió de recursos y delincuencia organizada.

Durante todo el mes de octubre del 2016, Duarte se dio tiempo de llevarse sus cosas más esenciales, por ejemplo, Casa Veracruz –la residencia oficial del mandatario en turno- fue desvalijada días antes de que el polémico mandatario veracruzano anunciará con Carlos Loret de Mola que pediría licencia al cargo por “responsabilidad” y por “amor a Veracruz” para –dijo e insistió- hacer frente al medio centenar de denuncias en su contra. Sus aseveraciones en Televisa, fueron todas falsas promesas.

En Boca del Río, municipio gobernado por Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del gobernador electo, Javier Duarte almacenaba cuatro lujosos penthouse: dos en la torre Pelicano y uno más en la torre Levant –de reciente construcción y cuyos detalles suntuarios se continúan colocando- y uno más en la Torre Financiera Américas, esta última ubicada a un costado donde en septiembre de 2011 fueron arrojados 34 cuerpos sin vida, con una “Z” rotuladas en los torsos de las víctimas.

“Tenemos instrucciones de no dejar pasar a nadie de la prensa… usted sabe lo delicado del asunto”, frunce el ceño, un empleado de la Torre Pelicano, ubicada en el 741 del bulevar Ávila Camacho. Gotas de sudor resbalan por su frente cuando se le cuestiona sobre los dos departamentos y unas oficinas ocupadas por Duarte de Ochoa como mandatario.

“Todos los administradores (del edificio) están ocupados, le voy a pedir que se retire”, insistieron los empleados del exmandatario cuando su fuga ya estaba consumada.

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